"El Rincón Salvado": una visión personal que la ciudadanía nunca pidió
A 35 años de “El Rincón Salvado” (1990), la ciudadanía frenó la urbanización en La Orotava y logró la Ley de Protección de El Rincón.
En la memoria de todo pueblo hay fechas que marcan un antes y un después. Para El Rincón, en el corazón de La Orotava, una de esas fechas es, sin duda, el 8 de octubre de 1990. Así, cumplimos 35 años de un hito que definiría el carácter y el futuro de esta emblemática zona agrícola: la presentación de la maqueta “El Rincón Salvado”.
Ese día de hace 35 años, no se presentó una simple maqueta de El Rincón de La Orotava; se impuso una visión. Bajo el lema "El Rincón Salvado", el entonces alcalde Isaac Valencia intentó legitimar un proyecto urbanístico personal que la ciudadanía nunca pidió.
Bajo este lema, que resonaba como una promesa y una declaración de intenciones, se escondía la materialización de una idea personal sobre la identidad y el porvenir de El Rincón. En un tiempo donde la presión urbanística se hacía sentir con fuerza, la maqueta representaba una reflexión crucial: eliminar una de las zonas agrícolas más fértiles y productivas de Tenerife para convertirla en otra costa masificada y destruida de la isla.
Era una imposición disfrazada de propuesta abierta a la comunidad, un punto de partida para un debate sobre cómo vender el patrimonio, la soberanía, el modelo de pueblo y el alma del municipio y de sus habitantes. Era un acto de fe en el cual el desarrollismo y el mal llamado progreso iban de la mano.
Lejos de ser una propuesta dialogada, aquel acto fue un punto de inflexión que reveló la urgencia de organizarse. Fue la chispa que encendió la lucha vecinal. La gente no se quedó de brazos cruzados: la voz popular se alzó con fuerza y se dejó claro que el futuro de El Rincón no se decidiría en un despacho sin su consentimiento.
Aquella resistencia no fue en vano. La presión social, alimentada por aquel acto, fue tan poderosa que no solo logró paralizar el proyecto inicial, sino que culminó en la consecución de una Ley de Protección para El Rincón, una conquista ciudadana.
Hoy, 35 años después, el legado de aquella presentación perdura en el ambiente. Este aniversario no es para celebrar una maqueta, es para recordar que la unión hace la fuerza. Conmemoramos 35 años de aquel grito de "¡No!" que se transformó en una victoria legal. Nos recuerda que la vigilancia y la movilización son esenciales, porque la defensa de nuestro patrimonio es una lucha constante. El Rincón que hoy conocemos y protegemos existe gracias a quienes, hace 35 años, tuvieron el coraje de plantar cara.